Siglo de Oro

La Plaza Mayor de Madrid en el Siglo de Oro

Una obra importante del Madrid del Siglo de Oro fue la Plaza Mayor, hecha por Felipe III hacia 1619 en lo que era la plaza del Arrabal, a imitación de la que había dejado en Valladolid.

¿Cómo era la ciudad de Madrid en el Siglo de Oro?

El recinto urbano del Madrid del Siglo de Oro contaba con cerca de 40 plazas, 24 con nombre, y unas 350 calles, de las que solo 300 tenían denominación.

En conjunto, el plano de Madrid de aquellas fechas, muestra una estructura urbana confusa y mediocre, en la que aparecen escasos espacios verdes.

Las órdenes religiosas, con más de 75 edificios, poseían un tercio de la superficie urbanizada, ocupando importantes solares a lo largo de los caminos principales y en el centro de la ciudad.

Las zonas comerciales y artesanales se situaban en las plazas y en las calles adyacentes, especializándose, cada una de ellas, en determinadas mercancías y actividades que daban nombre a la calle: Cuchilleros, Latoneros, Bordadores, Curtidores, etc. En la calle Mayor se encontraba el comercio de lujo. Un mercado abierto de alimentos se instaló en la Plaza Mayor; el pescado se vendía en la Plaza de la Cebada y la carne en el Rastro.

No presentaban tampoco una apariencia más digna los alrededores de la villa. Aquella riqueza forestal tan comentada en el siglo XV, desapareció a partir del siglo XVI en que, para instalar la corte y construir viviendas, dependencias y casas nobiliarias, fueron talados los montes y abandonados los campos, con lo que, un siglo más tarde, las cercanías de Madrid, en su mayor parte, eran sitios desolados y yermos. texto: Ignacio Lozón Urueña

No te pierdas la ruta que Marta Nuño ha preparado para que conozcas el Madrid del Siglo de Oro.

Madrid en el Siglo de Oro, ¿una capital sin universidad ni obispado?

Pues sí, se trata de un fenómeno curioso si lo comparamos con otras capitales europeas de la época. Tengamos en cuenta que Felipe II y sus sucesores no establecieron en Madrid ni Universidad ni Obispado hasta el siglo XIX.

Los estudiantes quedaban en Alcalá y la jerarquía eclesiástica en Toledo. ¿Se trató de un olvido, o era una manera que tenían los monarcas de evitar sombras al poder?

Felipe II, al instalar su Corte en Madrid, dedica sus mejores esfuerzos a la arquitectura. Madrid, pasa de Villa a Corte, y empieza a recoger cuanto bueno se escribe y habla por unos autores que irán llegando hasta convertirla en el siglo XVII en la capital cultural del Barroco.

Madrid no contaría en el Siglo de Oro ni con universidad ni con obispado, pero su rica producción literaria fue un hecho cultural de gran transcendencia que va a repercutir en adelante en el desarrollo artístico general y en sus diferentes modos de expresión.

Ven a descubrir el Madrid del Siglo de Oro, una de las épocas de mayor esplendor artístico y cultural que se ha vivido en la historia de la ciudad, en compañía de la experta Marta Nuño.