Madrid

¿Cómo era la ciudad de Madrid en el Siglo de Oro?

El recinto urbano del Madrid del Siglo de Oro contaba con cerca de 40 plazas, 24 con nombre, y unas 350 calles, de las que solo 300 tenían denominación.

En conjunto, el plano de Madrid de aquellas fechas, muestra una estructura urbana confusa y mediocre, en la que aparecen escasos espacios verdes.

Las órdenes religiosas, con más de 75 edificios, poseían un tercio de la superficie urbanizada, ocupando importantes solares a lo largo de los caminos principales y en el centro de la ciudad.

Las zonas comerciales y artesanales se situaban en las plazas y en las calles adyacentes, especializándose, cada una de ellas, en determinadas mercancías y actividades que daban nombre a la calle: Cuchilleros, Latoneros, Bordadores, Curtidores, etc. En la calle Mayor se encontraba el comercio de lujo. Un mercado abierto de alimentos se instaló en la Plaza Mayor; el pescado se vendía en la Plaza de la Cebada y la carne en el Rastro.

No presentaban tampoco una apariencia más digna los alrededores de la villa. Aquella riqueza forestal tan comentada en el siglo XV, desapareció a partir del siglo XVI en que, para instalar la corte y construir viviendas, dependencias y casas nobiliarias, fueron talados los montes y abandonados los campos, con lo que, un siglo más tarde, las cercanías de Madrid, en su mayor parte, eran sitios desolados y yermos. texto: Ignacio Lozón Urueña

No te pierdas la ruta que Marta Nuño ha preparado para que conozcas el Madrid del Siglo de Oro.

Madrid en el Siglo de Oro, ¿una capital sin universidad ni obispado?

Pues sí, se trata de un fenómeno curioso si lo comparamos con otras capitales europeas de la época. Tengamos en cuenta que Felipe II y sus sucesores no establecieron en Madrid ni Universidad ni Obispado hasta el siglo XIX.

Los estudiantes quedaban en Alcalá y la jerarquía eclesiástica en Toledo. ¿Se trató de un olvido, o era una manera que tenían los monarcas de evitar sombras al poder?

Felipe II, al instalar su Corte en Madrid, dedica sus mejores esfuerzos a la arquitectura. Madrid, pasa de Villa a Corte, y empieza a recoger cuanto bueno se escribe y habla por unos autores que irán llegando hasta convertirla en el siglo XVII en la capital cultural del Barroco.

Madrid no contaría en el Siglo de Oro ni con universidad ni con obispado, pero su rica producción literaria fue un hecho cultural de gran transcendencia que va a repercutir en adelante en el desarrollo artístico general y en sus diferentes modos de expresión.

Ven a descubrir el Madrid del Siglo de Oro, una de las épocas de mayor esplendor artístico y cultural que se ha vivido en la historia de la ciudad, en compañía de la experta Marta Nuño.

La iglesia de la Paloma y su virgen más castiza

La iglesia de la Paloma, nombre popular con el que se conoce a la iglesia de la parroquia de San Pedro el Real, es una de las más populares y que cuenta con mayor devoción de todo Madrid.

Inaugurada en 1912 con presencia de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia, llama la atención además de por contar con un estilo arquitectónico neomudéjar, por tener un baptisterio de inmersión, según la tradición de los antiguos cristianos.

Pero por lo que más destaca la iglesia es porque en su interior no se adora una talla, sino un cuadro. En concreto, el de la Virgen de la Paloma, que es en realidad la Virgen de la Soledad. El por qué se trata de un cuadro tiene que ver con la forma en que fue hallado por la vecina del barrio, Isabel Tintero.

La obra es del siglo XVII o XVIII y su devoción empezó a adquirir fama por los milagros e intercesiones que se le atribuían, especialmente como protectora de niños y embarazadas.

Todos los 15 de agosto se procesiona la imagen durante las Fiestas de la Virgen de la Paloma, ¡en un coche de bomberos!

Ven a conocer la historia de estos lugares y tradiciones tan castizos de Madrid en la “RUTA HISTÓRICA POR EL MADRID CASTIZO”, un recorrido imprescindible para conocer el Madrid más antiguo con la experta Mar Cristóbal.

El edificio Torres Blancas, ¿un experimento?

El edificio Torres Blancas, construido entre 1964 y 1968, se encuentra situado en la confluencia de la calle Corazón de María número 2 con la Avenida de América en Madrid. Es la primera obra del arquitecto Francisco Javier Sáenz de Oiza, y sin duda la más lograda y aclamada, no en vano recibió en 1974 el premio de la Excelencia Europa.

Torres Blancas se dice que fue un experimento alentado por Juan Huarte, propietario de la constructora del mismo nombre, quien durante las décadas de los 60 y 70 fue un destacado valedor de la vanguardia española, construyendo algunos de los mejores edificios de España en los años 1960 y 1970. ​

La idea de Oiza era construir un edificio de viviendas singular, de gran altura, que creciera orgánicamente, como un árbol, recorrido verticalmente por escaleras como si fueran los vasos leñosos del árbol, y con las terrazas curvas agrupadas como si fuesen las hojas de las ramas.

A pesar de su nombre, el edificio tiene una sola torre de 81 metros de altura, y una estructura a base de cilindros rodeados en todo su perímetro por balcones con celosías de madera. En su interior hay 23 plantas, destinadas a viviendas y oficinas, más una planta adicional en lo alto del edificio, dos plantas de sótano y la planta de acceso. En la azotea se encuentra una serpenteante piscina.

 Oiza vivió en el edificio, hasta su fallecimiento en Madrid en el año 2000.

Ven a conocer Torres Blancas de la mano de la arquitecta Cristina García-Rosales, en su “Ruta de la Arquitectura Vanguardista de Madrid”.

 

¿Quién fue el encargado de la expansión de Madrid en el siglo XIX?

La persona a la que debemos la expansión urbanística de Madrid en el siglo XIX, fue el arquitecto Carlos María de Castro.

En 1857 el gobierno autorizó al ministro de Fomento, Claudio Moyano, a realizar el proyecto de ensanche de la ciudad, que a su vez fue encargado a Castro, quien lo tuvo listo en mayo de 1859.

El plan Castro supuso aumentar la superficie urbanizada de la capital de 800 hectáreas a 2.300, y los usos del suelo quedaron establecidos como residencial, industrial, militar de esparcimiento y agropecuario.

La construcción del ensanche se prolongó hasta 1930, si bien el plan inicial de Castro tuvo cambios significativos respecto al incial, como que se redujeran los espacios verdes para ampliar las calles.

Ven a recorrer junto a la experta Mar Cristóbal el Ensanche Sur de Madrid, uno de los más desconocidos de la capital y cargado de historia y curiosas costumbres.

¿Cuál es el plano más antiguo que se conoce de Madrid?

Este honor lo tiene el conocido como Mapa de Texeira, o Mantua Carpetanorum sive Matritum Urbs Regia​ (Madrid Ciudad Regia). Obra del cartógrafo portugués Pedro Teixeira, fue grabado por primera vez en Amberes en 1656.

Es el primer y más importante mapa que se conoce de la Villa y Corte, y en él se muestra la ciudad en los últimos años del reinado de Felipe III y comienzos del de Felipe IV.

En el se representan en perspectiva caballera, de sur a norte, las calles y casas de Madrid, incluyendo detalles como fuentes, iglesias, jardines, fachadas y cubiertas.

Esta primera representación de Madrid tuvo una gran difusión y se incluyó en diversos atlas y libros de viajes de los siglos XVII y XVIII, tanto en su formato original como en forma reducida. El Mapa de Texeira no fue superado durante más de dos siglos por su belleza y minuciosidad.

Puedes aprender más sobre el Mapa Teixera en la próxima visita de “UN PASEO POR LA HISTORIA DE MADRID” con la experta Marta Nuño.

¿Por qué trasladó Felipe II la capital a Madrid?

Mucho se ha escrito sobre este asunto y existen multitud de teorías que tratan de dar una explicación, algunas de ellas con poca verosimilitud.

Por ejemplo, para muchos especiailstas no es creíble pensar que el rey escogiera Madrid, abandonando Toledo, porque aquélla se hallara más en el centro de España (distante sólo 70 km), ni tampoco porque el rey tuviera animaversión por Toledo, pues en ella había fallecido su madre, la emperatriz Isabel, y se habían sublevado los Comuneros en 1520.

Más probable parece que fueran motivos relacionados con el mejor clima de Madrid, la mayor abundancia de agua, o incluso, el propio interés cinégetico del monarca, lo que pudo justificar el traslado de la corte a Madrid. Sin ser menos importante una posible estrategia del monarca de intentar alejarse del centro de poder que entonces representaba el Primado y el Cabildo catedralicio de la ciudad toledana.

Ven a conocer la historia de Madrid en “Un Paseo por la Historia de Madrid” y en el mejor lugar para hacerlo, el Museo de Historia de Madrid, de la mano de la experta Marta Nuño.