Rubens y la “dichosa” Torre de la Parada

Durante la segunda mitad de la década de 1630 la relación entre Rubens y su principal cliente, el rey Felipe IV, alcanzó su momento más productivo. En esos años el pintor recibió de Madrid numerosos encargos para decorar las residencias reales de la capital y sus alrededores. El mayor de estos proyectos fue el de decorar la llamada Torre de la Parada, un pabellón de caza situado en las afueras de la ciudad, en el monte de El Pardo, que había construido Felipe II en el siglo XVI y que Felipe IV decidió reformar y ampliar.

El pintor propuso dividir el proyecto que se le había encargado en varios grupos. Uno consistiría en sesenta y uno o sesenta y dos cuadros (el número exacto no lo conocemos) de asuntos mitológicos tomados en su mayoría de Ovidio, además de algunas escenas de la vida de Hércules y representaciones de algunas figuras alegóricas y de los filósofos Heráclito y Demócrito. Este grupo sería diseñado por el propio artista, y realizado por él mismo y por otros pintores que él contrataría.

El segundo grupo consistía en unas sesenta pinturas de animales y se asignaba a un pintor al que la documentación se refiere como «Esneire», probablemente Frans Snyders.

Otro grupo menor, de al menos cinco cuadros, consistía en escenas de caza pintadas por Peter Snayers. Además de estos encargos a pintores flamencos, también Velázquez contribuyó con algunos cuadros al edificio de la Torre de la Parada, y es posible que participase también en el diseño del conjunto decorativo.

El 11 de marzo, tras haber tenido tiempo para que los lienzos se secasen, fueron enviados desde Amberes a Madrid, donde ya se encontraban el 1 de mayo. Poco después fueron instalados en la Torre. Al poco tiempo de la llegada de los cuadros el rey pidió que algunos de ellos se modificasen. No sabemos exactamente la razón de esta exigencia, ni a qué cuadros afectaba, pero sí sabemos que fue el propio Rubens quien realizó este trabajo.

En la actualidad se conservan catorce cuadros pertenecientes a esta serie que son de mano del propio Rubens, y es posible que algunos de los cuadros que se han perdido también los pintase él.

Evento relacionado: “VELÁZQUEZ Y RUBENS, MANO A MANO”. Información y reservas aquí.

Fuente: Museo del Prado

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