¿Por qué los eclipses vaticinan desgracias para los mayas?

Para los mayas, la luna no es un cuerpo celeste que vaga sin más por el universo, sino una mujer, concretamente la vieja diosa de la luna. De ahí que un eclipse solar o lunar no signifique otra cosa que una gran desgracia sobrevenida a la diosa de la Luna o al dios del Sol.

Cuando el sol se oscurece en pleno día hasta el punto de que sobreviene la noche, o cuando en una noche de luna llena de repente aparece un disco negro delante de ésta, los mayas no dudan de la inminencia de una gran desgracia.

En la época precolombina se creía incluso que los eclipses eran el preludio de guerras y de grandes catástrofes para toda la comunidad. Hasta siete páginas del Códice de Dresde contienen una tabla que permitía a los sacerdotes del calendario establecer con precisión los días en los que la órbita de la luna se cruzaría con la del sol.

Hoy en día los eclipses solares y lunares se siguen viviendo con angustia y terror entre los mayas modernos. Y como la diosa de la Luna es la encargada de velar sobre los embarazos y los nacimientos, las mujeres embarazadas corren un peligro especial durante un eclipse lunar.

Estas creencias continúan actualmente a pesar de que los misioneros y maestros españoles trataron de explicar a los mayas que los eclipses se debían a la sombra que la Tierra proyecta en la luna, o a que la luna ocultaba el disco solar.

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