Una de las razones de la elección de Madrid como capital del reino fue la fama de sus agua. Pero pese a situarse en las proximidades de un río, no fue ésta la principal fuente de agua de la ciudad, debido a que el caserío se encontraba a gran altura respecto al río, y que sus aguas no eran aptas para el consumo debido a la contaminación secular.

Para resolver el problema de abastecimiento y con el traslado de la corte a Madrid por Felipe III, se construyeron y repararon antiguos viajes de agua de la época árabe.

Viajes de agua para abastecer de agua a Madrid

El agua llegaba a Madrid desde varios acuíferos cercanos, los principales situados a unos 10 km al norte, por medio de galerías conocidas como viajes de agua. La Villa ofrecía dos ventajas, la ubicación y el tipo de suelo, y la Sierra de Guadarrama aportaba agua en época de deshielo sumándola a la que ya contenían los acuíferos, cargados gracias a la permeabilidad del terreno.

Para cuando llega la Corte, Madrid contaba con el Viaje de los Caños Viejos o Viaje de la Calle Segovia. Este nacía junto a San Pedro el Viejo y desembocaba en la fuente de la Cruz Verde, la de Caños Viejos, y la Montaña de la Florida.

El Viaje de los Caños del Peral, en cambio, solamente abastecía a la fuente del mismo nombre. El Viaje de la Alcubilla nacía entre Fuencarral y Chamartín, pero entraba dividido en la Villa por la puerta de Bilbao, de forma que abastecía distintas fuentes a su paso por la calle Fuencarral y las Correderas Alta y Baja, además de las de la calle San Bernardo y Montera22. Las primeras intervenciones fueron destinadas a abastecer el Alcázar y los terrenos aledaños.

Con Felipe II se prepara un nuevo viaje para abastecer al convento de las Descalzas Reales, y se abren los viajes del Abroñigal Alto y Bajo. El primero nace en Canillas y termina en el paseo de Recoletos, mientras que el segundo, abierto en 1619, cinco años después, nace en la Casilla de los Mochuelos, cerca de Canillas, baja por Ventas y la calle Goya hasta que desemboca también en Recoletos. Pero hasta que la Corte no regresa no se habilita un viaje propio para el Alcázar, el Viaje del Amaniel, que se termina en 1617.

Fuente: Mapa de los viajes de agua, María Luelmo a partir de Pinto Crespo, Virgilio y Santos Madrazo Madrazo.

La técnica constructiva de los viajes de agua se basaba en la excavación de “…minas de captación generalmente sin revestir, salvo cuando era preciso atravesar arena de miga, con pendientes entre el 1 y 4% para facilitar el transporte y con sección suficiente para permitir el paso (0,70 metros de ancho por 1,90 metros de alto). De tramo en tramo se constituían pozos de registro y aireación que permitían el paso a la conducción, separados entre 10 y 50m.

Las fuentes de Madrid

La Villa contaba con una innumerable cantidad de fuentes que permitía abastecerse a una población que, por lo general, no tenía agua corriente en sus casas. Alvar habla de viajes que eran Patrimonio Real, que pertenecían a conventos u hospitales.

Otras eran del Concejo, o bien, de ricos propietarios que abonando la singular suma de 3000 ducados podían tomar toda el agua que saliera por un caño con una luz equivalente al diámetro de un real de plata. Aunque también se extendió el pillaje, realizándose empalmes que siempre terminaban por detectarse.

Con todo, los madrileños bebían de sus fuentes. Destacan la Fuente de los Caños del Peral, con siete caños en una pila corrida y un lavadero asociado, la fuente del Prado de San Jerónimo, la de Atocha o la de Leganitos.

Los viajes de agua en la actualidad

En la actualidad los viajes de agua son bienes patrimoniales con protección específica y con una regulación jurídica y urbanística, comprendidos en el Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos de la Comunidad de Madrid, por lo que cualquier intervención en ellos requiere de autorización específica por parte de la Dirección General de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.

En la actualidad el parque de La Fuente del Berro se está regando con el agua procedente del viaje de agua que lleva su mismo nombre y el agua del Viaje de Amaniel llena la Instalación Hidráulica Ornamental ubicada en los jardines públicos de la Avenida de Juan XXIII.

Evento relacionado: “UN PASEO POR LA HISTORIA DE MADRID”. Información y reservas aquí.

Fuentes: Ayuntamiento de Madrid y María de los Reyes, “Madrid, villa para la Corte. Arqueología y Edad Moderna: transformación de la ciudad entre los siglos XVI-XVII”. Revista Historia Autónoma, 7 (2015), pp. 29-47

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