El nombre de “Madrid”: un enigma difícil de resolver

Extraordinaria ha sido siempre la curiosidad que hemos tenido por conocer el verdadero origen del nombre de “Madrid”. Esta curiosidad se remota hasta el mismísimo siglo XIII, cuando a un clérigo se le ocurre ya por entonces latinizar Macherit o Majerit en Maioritum, pensando en la voz maior.

Pero el anhelo por desentrañar el misterio arranca sobre todo cuando Madrid se convierte en Corte. Es entonces cuando los eruditos de la época sondean el vocabulario árabe en busca de alguna raíz común, sin ningún resultado concluyente. Aún así hay quien se toma en serio que Madrid es el árabe “madarit”, y se forja la leyenda de “Madrid ventoso de aires sutiles y saludables”.

Entre esfuerzos inútiles por llegar al origen de “Madrid”, en el siglo XVII encontramos mucha gente a la que le desagrada que Madrid pueda ser de origen árabe, y empiezan a aparecer etimologías para todos los gustos.

En el siglo XVIII, el sacerdote maronita Casiri dice que Macherit ddenota una voz africana, y se entabla una polçemic en la que los partidarios de la tesis orientalista terminan por confesar que, en realidad, Madrid “no es árabe legítimo”.

Llegamos así al siglo XX y nadie sabe a qué lengua acudir. Desde Alemania se nos dice que Madrid es nombre germánico de varón, e incluso desde Atenas se transmite la noticia al Ministerio de Estado, que se traslada al Ministerio de Instrucción Pública y al Ayuntamiento, de que Madrid es en griego “madroño”.

Por supuesto no podía faltar la opinión del fundador de la Filología española, don Ramón Menéndez Pidal, quien en 1945 publica un artículo sosteniendo que Madrid viene del compuesto celta “magetoritu” que significa vado o puente grande. Sin embargo, no parece muy convencido de su tesis pues confiesa que el “caso de Madrid” no es sólo “dificilísimo” sino “hasta ahora desesperado”.

Aún ha habido muchas más interpretaciones sobre Madrid por parte de escritores y estudiosos. Todas ellas sin embargo han sido incapaces de desentrañar el misterio que rodea al nombre de “Madrid”.

Fuente: Jaime Oliver, “El nombre de Madrid”.

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