El misterio de por qué Miguel Ángel quiso destruir la Piedad Florentina

El misterio que rodea a la Piedad de Florencia está relacionado con el hecho de que Miguel Ángel, después de trabajar durante ocho años en esta escultura, decidió destruirla y, según su biógrafo y amigo Vasari, la habría destrozado por completo si no hubiera sido detenido por su criado Antonio.

Conviene recordar que la Piedad florentina fue la única de las obras escultóricas de Miguel Ángel que no había sido encargada por ninguna persona o institución, y que el propio Miguel Ángel pretendía que la obra se erigiera en su tumba. Entonces, ¿Por qué Miguel Ángel mutiló la Piedad y por qué, después, permitió que un artista mediocre, Francesco Bandini, la rehiciera y presentara públicamente como propio?

Primeras explicaciones

Vasari ofrece no menos de tres explicaciones: que la piedra era demasiado difícil de trabajar; que Miguel Ángel, en su lucha por la perfección, no estaba satisfecho con el trabajo; y que Miguel Ángel la rompió porque ya no podía aguantar las constante quejas de su sirviente Urbino para completar el trabajo. Vasari cuenta también que Miguel Ángel odiaba el trabajo incluso antes de que decidiera romperlo.

Elhecho de que la Piedad fuera una obra enteramente personal de Miguel Ángel que expresaba los profundos sentimientos religiosos del artista, hacen aún menos comprensible su actitud ante la obra

El caso es que durante los últimos treinta años ha habido numerosos intentos de explicar las complejas relaciones de Miguel Ángel con la Piedad, y aunque cada uno de ellos a su manera ha contribuido a la comprensión de aspectos importantes del trabajo, ninguno parece ofrecer una explicación completa.

La Piedad y el tormento del artista

Estudios recientes nos llevan a pensar que Miguel Ángel estuvo atormentado en estos años por un conflicto interno: el deseo de completar la obra y el temor a la realización de esta posibilidad. Por lo tanto, percibió su deseo de continuar el trabajo como una carga interior y una necesidad angustiosa.

Miguel Ángel comenzó a trabajar en la Piedad poco después de dos eventos dramáticos en su vida que parecen haber estado relacionados entre sí: la publicación de las resoluciones del Concilio de Trento, que establecieron como herejía sus principios de fe y los de su gran amiga Vittoria Colonna, y la muerte de Vittoria Colonna un mes después.

Estos eventos llevaron a Miguel Ángel a esculpir la Piedad florentina para expresar sus creencias religiosas de acuerdo con su conciencia frente a las resoluciones de la Iglesia, así como para inmortalizar la venerada memoria de Vittoria Colonna. Mediante la identificación de Vittoria Colonna con María Magdalena, Miguel Ángel encontró una forma brillante de integrar los dos motivos en una sola narrativa.

El secreto guardado de Miguel Ángel

Miguel Ángel probablemente intentó mantener een secreto el verdadero significado de la Piedad. Tal secreto y es compatible con la teoría de que Miguel Ángel era un nicodemita. Ni Vasari ni Condivi, que estaban muy cerca del artista, conocían el secreto de Miguel Ángel. Ambos identifican a la figura a la izquierda de Cristo como la Virgen, y los dos llaman a la figura a su derecha “una de las María”. Si fue el mismo Miguel Ángel quien les dijo a sus biógrafos que la figura de la derecha es “una de las Marías”, esto debería considerarse un ejemplo de lenguaje cauteloso, lleno de ambigüedades y dobles significados, que era tan característico del nicodemismo italiano.

Cuanto más avanzaba con su trabajo, más temor pudo tener Miguel Ángel de haber ido demasiado lejos en su protesta contra las resoluciones de la Iglesia. Su temor a la muerte bien puede haber aumentado su duda en cuanto a si al adherirse a las creencias prohibidas estaba poniendo en peligro la salvación de su alma.

Estas graves dudas, que afloran en un fragmento poético de 1552, probablemente explican la afirmación de Vasari de que Miguel Ángel odió a la Piedad por mucho tiempo antes de que la dañara. Estas dudas también pueden explicar por qué, después de tantos años de trabajo, fue la figura de la Virgen, que contiene la clave iconográfica de la declaración herética de la Piedad, la menos elaborada de la obra.

La combinación de los dos motivos, el religioso y el personal, en un solo trabajo hizo difícil que Miguel Ángel abandonara la Piedad, ya que el significado de tal decisión habría supuesto no sólo repudiar la idea de la herejía religiosa, sino también renunciar a su plan de inmortalizar en una escultura el recuerdo de Vittoria Colonna y su gran amor por ella.

Miguel Ángel explota, pero la Piedad sobrevive

Una explosión emocional llevó a Miguel Ángel a atacar el trabajo en 1555, para poner fin a su lucha interior. Si hubiera decidido simplemente abandonar el trabajo, como lo había hecho en casos anteriores, no habría podido liberarse de su agitación emocional, porque la escultura inacabada habría permanecido como una herida abierta y una fuente incesante de conflicto.

Parece razonable suponer que la necesidad de destruir la escultura se originó en dudas internas que se intensificaron durante este año como consecuencia del mayor temor a la muerte del artista anciano. Es posible que Miguel Ángel sintiera que la verdadera identidad de las figuras en el trabajo podría ser descubierta, exponiendo así el significado secreto de la Piedad. Esta exposición, en la Italia de 1555, presumiblemente habría conducido a pasos severos contra el artista por parte de la Inquisición.

Parecería que incluso después de mutilar la escultura, Miguel Ángel no estaba completamente en paz con su decisión, y quizás por un deseo de salvar al menos la memoria de Vittoria Colonna, accedió a las solicitudes de Tiberio Calcagni y le permitió restaurar la Piedad.

No cabe duda de que Miguel Ángel fue cruel con la Piedad, pero la Piedad sobrevivió. Con moratones y cicatrices, continúa siendo hoy en día un monumento sublime a los tormentos del amor y los anhelos de salvación de Michelangelo Buonarotti.

Evento relacionado: “La Historia Jamás Contada de Miguel Ángel”. Más información y reservas, aquí.

Fuente: Arkin, Moshe, “One of the Marys…”: An interdisciplinary analysis of Michelangelo’s Florentine Pieta. The Art Bulletin; Sep 1997; 79, 3; Research Library, pg 493.

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