El Líder Imperfecto: Aprender a fracasar

Una de las maneras más eficaces de fracasar es vivir condicionado por las expectativas ajenas. Uno vive -si se le puede llamar así- en una continua angustia, con la sensación de ir caminando por la cuerda floja a la espera de que el más mínimo fallo le haga zozobrar. No resulta fácil soltar ese lastre tantas veces autoimpuesto y en cierto modo adictivo.

Pero no hace falta dejar el destino en manos ajenas para vivir preocupado e insatisfecho consigo mismo. En un momento u otro, a lo largo de la existencia, uno se pregunta qué esperaba de su vida, tanto a nivel personal como profesional, y si está cumpliendo con sus expectativas.

Vivimos en una cultura que nos habla mucho más del éxito que del fracaso, que pone el listón muy alto en los resultados y no tanto en el camino a recorrer. Todo está medido y cuadriculado: para triunfar hay que llegar a tal cosa a tal edad.

En este sentido, recuerdo que alguien me dijo hace muchos años que lo que no hubieras logrado a los 35 ya no lo ibas a conseguir nunca. Bonita manera de animar al personal… Aparte de falso, claro. Decía la escritora George Eliot (1819-1880) que nunca es tarde para llegar a ser lo que podrías haber sido. No puedo estar más de acuerdo.

Es higiénico hacer un repaso del camino recorrido hasta el presente y ser capaz de identificar los momentos en los que uno fracasó, ya sea por defecto, por exceso o simplemente por falta de conocimientos. Uno no nace sabiendo y vivir es un continuo aprendizaje. A toro pasado las cosas se ven más claras. Sabemos mucho más de nosotros mismos ahora que hace unos años. Pensar cómo hubiera sido nuestra vida pasada con el nivel de autoconocimiento actual invita a la ucronía. Divertido, pero estéril.

Una de las causas por las que se produce abatimiento tras un fracaso es la estigmatización que éste tiene en nuestra cultura. Se tiende a equiparar el fracasar con ser un fracasado. La clásica confusión entre rol e identidad. El reto, por tanto, está en aprender del fracaso o, yendo más lejos, aprender a fracasar. Dice el psiquiatra Enrique Rojas Marcos que hay que aprender a fracasar porque el fracaso nos educa de cara al futuro y enseña lo que el éxito oculta. Aunque de todo se puede aprender, creemos que el fracaso ofrece más oportunidades de aprendizaje que el éxito.

Una de las cosas que más sensación de fracaso genera es el rechazo. No nos hagamos ilusiones: en la vida vamos a ser rechazados -nosotros o nuestro trabajo- en más de una ocasión. Y hemos de ser conscientes de que el fracaso no está en el rechazo sino en renunciar. Es la forma de reaccionar ante el rechazo lo que va a determinar nuestro futuro.
El Líder Imperfecto pretende acompañar a las personas para que aprendan a fracasar como una preparación para el éxito, considerado este como un camino, no como un destino. Un recorrido personal a través de lo que te produce satisfacción, una elección libre para avanzar con un estilo propio sin necesidad de imitar a nadie.

JAVIER SALVAT. EL LÍDER IMPERFECTO

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