La Sagrada Familia empezó a construirse en 1883 y hasta hoy su construcción ha pasado por varias etapas condicionadas por la situación económica y política del país. A la vez, los avances en el mundo de la construcción han ido modificado las obras en curso.

Se ha discutido mucho sobre la actitud de Gaudí frente al hormigón. El cemento Portland entró en Cataluña a principios del siglo XX y partir de 1910 el hormigón armado era un material habitual en la edificación de Barcelona.

En la Sagrada Familia no utilizó hormigón hasta 1918, porque las obras pasaron un momento difícil en las primeras décadas del s. XX.

Gaudí conoció entonces la capacidad del hormigón para adquirir cualquier forma y crear estructuras unidas solidariamente, por eso en la mayoría de elementos (columnas, techos…) de la Sagrada Familia prevé la presencia de hormigón armado.

Las primeras piezas con hormigón de la Sagrada Familia, de las que se tiene constancia, son los pináculos de la Fachada del Nacimiento (así lo demuestra el análisis de los testigos sacados de una de las cuatro torres en 1997) formados por piezas de hormigón prefabricado unidas por un cuerpo interior de
hormigón armado.

Después de la muerte de Gaudí sus ayudantes más jóvenes continuaron con la construcción del Templo, hasta que se vio interrumpida al estallar la Guerra Civil.

En la actualidad en la práctica totalidad de los elementos de obra se emplea hormigón. Utilizan hormigón armado, prefabricado, en masa y de alta resistencia. Todos son fabricados con materiales muy seleccionados para conseguir los resultados necesarios en cuanto a resistencia y durabilidad.

Se prevé acabar la construcción del Templo alrededor del 2020, pero no se sabe que nuevos materiales se introducirán. Igual que el hormigón vino a resolver y mejorar ciertos problemas
constructivos, otros materiales pueden hacerlo en el futuro. Texto: Rosa Grima López

Ven a conocer la Sagrada Familia y la simbología que esconde el templo insignia de Gaudí en Barcelona, de la mano del experto Sergio Rodríguez.

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